{"id":1378,"date":"2025-12-04T13:30:27","date_gmt":"2025-12-04T13:30:27","guid":{"rendered":"https:\/\/cdl-aragon.es\/capa\/?page_id=1378"},"modified":"2026-02-26T12:17:03","modified_gmt":"2026-02-26T12:17:03","slug":"microrrelatos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/cdl-aragon.es\/capa\/index.php\/microrrelatos\/","title":{"rendered":"MICRORRELATOS DE ARQUEOLOG\u00cdA"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>I CONCURSO DE MICRORRELATOS <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\">GANADORES <\/mark><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1\u00ba. <strong>HUESO<\/strong> (Gema L\u00f3pez)<\/p>\n\n\n\n<p>El palet\u00edn, de repente, cambi\u00f3 su melod\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hueso.<\/p>\n\n\n\n<p>Se miraron sin mirarse.<\/p>\n\n\n\n<p>El suelo cedi\u00f3, revelando el contorno de un silencio roto.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie habl\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Una l\u00e1grima furtiva, mezclada con sudor, cay\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus huesos se llamaban Dolores.<\/p>\n\n\n\n<p>Su verdadero nombre era Libertad.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>2\u00ba<strong> <em>Lucy in the sky with dimons<\/em><\/strong><em> <\/em>(Marta Alcolea)<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella ma\u00f1ana amaneci\u00f3 como otra cualquiera. Donald se despert\u00f3 temprano<br>y prepar\u00f3 caf\u00e9. Le gustaba levantarse el primero y sentarse en silencio a<br>contemplar el horizonte africano y sentir los primeros rayos de sol en su<br>blanquecina piel inglesa. El equipo de arque\u00f3logos se fue despertando poco a<br>poco y sent\u00e1ndose alrededor de la mesa, entre bostezos y crujidos de huesos.<br>Cuando estaban dispuestos a salir, alguien se dio cuenta de que casi olvidan el<br>transistor:<\/p>\n\n\n\n<p>-Menos mal Mathew. &#8211; dijo Donald &#8211; Habr\u00eda sido una ma\u00f1ana terrible s\u00f3lo<br>escuchando vuestro parloteo.<br>Cuando arrancaron empez\u00f3 a tararear: Lucy in the sky with diamonds\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00ba<strong>SEPULCROS \u00cdBEROS<\/strong> (Laura Gracia)<\/p>\n\n\n\n<p>Protuberancias f\u00e9rtiles circundan la ribera y sin entender de crecidas,<br>permanecen impasibles a las corrientes acuosas que los flanquean.<br>Cantos rodados cubiertos de un marron\u00e1ceo manto que solo se dejan entrever<br>a escasos cent\u00edmetros de los mismos, inadvertidos por el com\u00fan de los mortales.<br>Incluso a vista de p\u00e1jaro, solo su contorno es definido.<br>Siglos ocultos esperando a ser descubiertos (pensamiento anhelado del<br>buscador incesante). Muchas son las historias que podr\u00edan escribirse de<br>producirse tal encontronazo. Pero los destinos son caprichosos y el azar no<br>siempre quiere jugar en su favor. O tal vez en el nuestro.<br>Siguen reposando para la eternidad. Ef\u00edmera realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00ba<strong>ELLA<\/strong> (Pilar Casado)<\/p>\n\n\n\n<p>Ella se levant\u00f3 con lentitud y ajustando cuidadosamente la prenda de piel bien<br>curtida que cubr\u00eda su regazo, avanz\u00f3 unos metros. De inmediato, la humedad<br>roz\u00f3 su rostro mientras la calidez del ambiente la envolv\u00eda y, poco a poco, fue<br>adentr\u00e1ndose en la penumbra del amplio espacio. La emoci\u00f3n, como resonancia<br>de un evento pasado, la hizo llegar al punto donde la luz era ilusoria: el gran<br>domo, fruto de la batalla tenaz y, en apariencia, indolente del agua.<br>Bien sab\u00eda que la idea primigenia de su grupo estaba en el \u00e1mbito de las<br>narraciones comunes, las referidas a su concepci\u00f3n del mundo, al significado<br>profundo de los acontecimientos, muchos de ellos in\u00e9ditos para ella, y a la<br>trasmisi\u00f3n del mito, en definitiva, todo lo que acababa de experimentar en la<br>reuni\u00f3n del grupo familiar, donde el ritual se acompa\u00f1\u00f3 con cantos, danzas e<br>ingesti\u00f3n de sustancias que pudieron alterar levemente su estado de conciencia.<br>Observ\u00f3 el grandioso e imponente espacio y, a trav\u00e9s de la tr\u00e9mula luz de una<br>peque\u00f1a lampara de grasa con pabilo ra\u00eddo, descubri\u00f3 el l\u00e1piz de carb\u00f3n que<br>siempre se depositaba en una hendidura de la roca. Arque\u00e1ndose y con gran<br>destreza lanz\u00f3 una l\u00ednea sobre la pared y ah\u00ed emergi\u00f3, como si la pared tuviera<br>agencia animal, un bello cuadr\u00fapedo que parec\u00eda unido a las fuerza naturales y<br>c\u00f3smicas, adornado con otros trazos inefables fruto de su arrebato inconsciente.<br>Ella fue la autora, ella fue la pintora prehist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\">MICRORRELATOS DEL CONCURSO<\/mark><\/p>\n\n\n\n<p><strong>VOCACI\u00d3N<\/strong> (Gonzalo L\u00e1zaro)<\/p>\n\n\n\n<p>Entre c\u00e1lidos desiertos y fr\u00edos paramos un joven ilusionado buscaba restos<br>humanos y curiosos artefactos. Su tes\u00f3n no flaqueaba y a cada m\u00ednimo<br>encuentro sus hallazgos por nimios que fueran alimentaban el veneno<br>arqueol\u00f3gico que desde que inicio sus estudios ya corr\u00eda por sus venas. Y su<br>ilusi\u00f3n no mermaba ni su esp\u00edritu descansaba siempre so\u00f1ando que alg\u00fan d\u00eda<br>conquistar\u00eda la fama y el reconocimiento so\u00f1ado con que est\u00e1 envuelto el<br>mundo m\u00e1gico de la Arqueolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>AL AIRE, AL FIN<\/strong>. (Carlos Pueyo)<\/p>\n\n\n\n<p>Noto en la boca el sabor de la tierra y sigo pasando la brocha, nervioso<br>perdido. Porque, hey, m\u00edralas: \u00a1son teselas, por mucho que sigan sucias y<br>ahora mismo los colores enga\u00f1en!<br>La gente de la excavaci\u00f3n, de pie al borde del agujero, se estorba presa<br>de la excitaci\u00f3n por el descubrimiento\u2026 Y Paquita y Julio Jos\u00e9 P\u00e9rez y yo<br>seguimos ah\u00ed, afan\u00e1ndonos en sacar a la luz la promesa de algo antiguo y<br>precioso: una escena de vendimia o de j\u00f3venes bailando o de la mism\u00edsima<br>Hera presidiendo una boda, lo que sea.<br>Tardamos un buen rato. Y a\u00fan no lo veo claro, pero\u2026 Alguien m\u00e1s baja<br>al hoyo, me tira del brazo y \u2013buf, resoplo- me ayuda a ponerme en pie con la<br>torpeza de quien reci\u00e9n despierta de un sue\u00f1o.<br>S\u00ed, me cuesta un momento verlo. Y entonces la admiraci\u00f3n me llena y<br>me deja sin habla\u2026<br>-Una maravilla \u2013dice detr\u00e1s nuestro la directora del proyecto, su voz<br>llena de deleite. \u2013Buen trabajo.<br>Quien m\u00e1s, quien menos ha roto a aplaudir y a armar jaleo, felices. A<br>Julio Jos\u00e9, que se nos ha emocionado, Paquita le revuelve el pelo, muerta de<br>risa, y acaba por darle un abrazo.<br>Sobre las monta\u00f1as, all\u00e1 en el horizonte, las nubes van creciendo\u2026<br>Quiz\u00e1 haya tormenta esta tarde. Pero aqu\u00ed y ahora, a\u00fan en el hoyo y<br>manchado de tierra -el sol c\u00e1lido, las cigarras chirriando- quedo prendado para<br>siempre de este bendito d\u00eda de verano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Ni\u00f1o.<\/strong> (Hector Arcusa)<\/p>\n\n\n\n<p>Las condiciones eran duras. Frio, humedad, pero nada importaba. El cepillo<br>temblaba entre los dedos del arque\u00f3logo mientras apartaba los \u00faltimos restos de<br>tierra. Lo que emerg\u00eda del suelo era min\u00fasculo, fr\u00e1gil, y sin embargo deten\u00eda el<br>tiempo: el esqueleto de un ni\u00f1o en posici\u00f3n fetal.<br>El silencio se hizo en el yacimiento. Nadie se atrev\u00eda a hablar. \u00c9l se inclin\u00f3, casi<br>conteniendo la respiraci\u00f3n. Los huesos eran tan delicados que parec\u00edan disolverse<br>bajo la luz del frontal.<br>\u2014Debe tener unos siete mil a\u00f1os \u2014dijo el director del yacimiento, sin apartar la<br>vista.<br>El arque\u00f3logo asinti\u00f3, pero no por el dato, sino porque en ese momento sinti\u00f3 algo<br>dif\u00edcil de explicar. No era asombro cient\u00edfico, ni orgullo profesional: era una tristeza<br>antigua, una conciencia punzante de lo ef\u00edmero.<br>Imagin\u00f3 al ni\u00f1o corriendo entre arbustos ya extintos, por los prados de la monta\u00f1a<br>junto a las ovejas con las que hab\u00eda llegado all\u00ed. Pens\u00f3 en su risa, en una madre que<br>lo llor\u00f3 y lo deposit\u00f3 con mimo en un hoyo, como si se hubiera quedado dormido.<br>En c\u00f3mo todo eso se hab\u00eda reducido a una forma hueca, a una mirada vac\u00eda.<br>Al anochecer, mientras anotaba sus observaciones, comprendi\u00f3 que el hallazgo no<br>era solo una pieza m\u00e1s. Era una historia sin palabras, sobreviviente al lenguaje, a<br>los imperios y a los dioses.<br>Siete mil a\u00f1os despu\u00e9s, un hombre observaba a otro ni\u00f1o, desconocido y remoto,<br>pero humano al fin, mir\u00e1ndolo desde el fondo del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Expedici\u00f3n de padre e hijo. <\/strong>(Rodrigo Kurlat)<\/p>\n\n\n\n<p>Lo sigui\u00f3 hacia los negros adentros de la caverna evadida de pupilas humanas<br>durante siglos y milenios. Con la exigua luz que serpenteaba desde el exterior pudo ver<br>las manos ancestrales estampadas en el muro y las estrellas coloreadas encima de<br>delicados ciervos con cuernos que se ramificaban hacia el principio de los tiempos.<br>Pens\u00f3 en aquel antiguo hermano, creando frente a la roca, descalzo donde sus zapatillas<br>dejaban una huella industrial, respirando ese aire tan igual y tan diferente. Y ley\u00f3 debajo<br>de los grabados la frase \u201cno hay filantropismo mayor que dejar este mundo abyecto sin<br>dejar vestigio\u201d escrita con la letra de quien en ese momento le apoy\u00f3 una mano paternal<br>en el hombro, mientras que con la otra presion\u00f3 el detonador que derrumb\u00f3 la cueva<br>para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>TODO LO QUE ALCANZA TU VISTA, ERAN CAMPOS<\/strong>. (Iria Segarra)<\/p>\n\n\n\n<p>La trinchera estaba ya excavada y balizada en aquel cerro. Era una actuaci\u00f3n de<br>emergencia, como muchas que se hab\u00edan llevado a cabo en esa zona. Las<br>m\u00e1quinas apremiaban con los motores en marcha, pero durante unos segundos,<br>cual guerrillero que aprovecha la ventaja de la altura, observ\u00e9.<br>Observ\u00e9 aquel paisaje en el que, hasta hace menos de una d\u00e9cada, todo aquello<br>que alcanzaba la vista en un d\u00eda soleado, estaba cubierto de campos. Hoy, ya<br>no. Esta tierra, que hace casi un siglo sufri\u00f3 una guerra devastadora, hoy vive<br>otra contra aquellos a los que Don Quijote llam\u00f3 \u201cgigantes\u201d. Y s\u00f3lo puedo<br>preguntarme \u00bfqui\u00e9n ganar\u00e1? \u00bflos gigantes, o los que luchamos cada d\u00eda por<br>proteger la Historia y sus vestigios?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El mont\u00f3n de piedras<\/strong>. (Marta Alcolea)<\/p>\n\n\n\n<p> -\u00bfQu\u00e9 es eso pap\u00e1? &#8211; pregunt\u00f3 Pablo, como tantas otras veces.<\/p>\n\n\n\n<p>-Es una piedra &#8211; contest\u00f3 su padre, cansado pero paciente, como tantas otras<br>veces.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 es eso pap\u00e1? &#8211; pregunt\u00f3 Pablo, como tantas otras veces.<\/p>\n\n\n\n<p>-Es un muro &#8211; contest\u00f3 su padre, cansado pero paciente, como tantas otras<br>veces.<br>Pablo no entendi\u00f3 del todo la respuesta, pero enseguida volvi\u00f3 a la carga.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 es eso pap\u00e1? &#8211; pregunt\u00f3 Pablo, como tantas otras veces.<\/p>\n\n\n\n<p>-Es un palacio &#8211; contest\u00f3 su padre, cansado pero paciente, como tantas otras<br>veces.<br>-Pablo se qued\u00f3 un rato pensativo, mirando aquel mont\u00f3n de piedras,<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El hallazgo<\/strong>. (Marta Alcolea)<\/p>\n\n\n\n<p>Recorro su cabecita con mis membranosas manos. La fina pel\u00edcula de l\u00e1tex me<br>impide sentir su tacto \u00e1spero, fr\u00edo, inerte. Al principio, cuando lo vi asomar de la<br>tierra, parec\u00eda la c\u00e1scara de un extra\u00f1o huevo eclosionado. Ahora, la fragilidad<br>de su cr\u00e1neo diminuto y sin suturas me resulta perturbadora. El recoveco en la<br>pared de la cueva nunca llam\u00f3 nuestra atenci\u00f3n, por lo que caminamos sobre \u00e9l<br>durante semanas, y cuantos m\u00e1s lo habr\u00edan hecho antes que nosotros. Ahora<br>todos miran expectantes como voy descubriendo uno a uno sus huesos en<br>miniatura. Pronto llegar\u00e1 la prensa. Apuesto a que llevaba 7000 a\u00f1os esperando<br>su momento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nuestros mismos ojos.<\/strong>(Marta Alcolea)<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros mismos ojos miraron el mundo. Nuestros mismos pies hollaron la tierra,<br>descalzos sobre la nieve y sobre la tierra. Nuestras mismas manos se\u00f1alaron al cielo y<br>lo pintaron en las paredes de las cuevas. Nuestras mismas narices olieron la resina de<br>los pinos, la sangre y el humo. No ten\u00edamos palabras, pero ten\u00edamos gestos. Entonces<br>salt\u00f3 la chispa y nos sentamos en torno al fuego. Nuestras mismas orejas escucharon<br>las primeras historias. \u00c9ramos nosotros mismos, pero para recordarnos hemos debido<br>sacarnos de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Eje Perdido de Valbona<\/strong> (Toni Monleon)<\/p>\n\n\n\n<p>Los mapas de la antigua aldea eran claros. Valbona fue planificada. Un trazado<br>ortogonal, casi romano, con una plaza central y cuatro portales. Ve\u00edamos el<br>Portal de Valencia al sur, pero el eje norte-sur, el cardo de esta aldea medieval,<br>mor\u00eda abruptamente en la iglesia.<br>\u2014Imposible \u2014dijo el alcalde\u2014. La iglesia es el centro.<br>\u2014No \u2014replic\u00f3 el arque\u00f3logo\u2014. Es el final.<br>Fuimos al muro occidental del templo. El p\u00e1rroco negaba.<br>\u2014Solo piedra.<br>\u2014No toda \u2014se\u00f1al\u00e9\u2014. Mire la base.<br>Era cal y canto. Diferente. M\u00e1s antiguo.<br>Le mostr\u00e9 el viejo registro municipal.<br>\u2014Portal septentrional. Demolido en 1934 para que pasaran los camiones de<br>madera.<br>El alcalde y el cura callaron. All\u00ed, bajo el edificio sagrado, estaban los restos del<br>antiguo portal. El eje principal no terminaba en la iglesia; la iglesia se hab\u00eda<br>construido sobre \u00e9l, devorando la puerta norte.<br>El urbanismo defensivo de Don Garc\u00eda Ruiz de Varea sacrificado por la<br>modernidad. El plano hipod\u00e1mico estaba all\u00ed, pero hab\u00eda que leer la piedra para<br>encontrarlo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Mes de Octubre<\/strong> (Toni Monleon)<\/p>\n\n\n\n<p>En Barcelona, el 17 de septiembre de 1367, Buenaventura de Arborea, viuda del<br>traidor Pedro de J\u00e9rica, firm\u00f3 la venta. Ahogada por las deudas de guerra,<br>entreg\u00f3 el se\u00f1or\u00edo de Mora a Hugo de Cardona. Era el fin de la casa de J\u00e9rica,<br>manchada por aliarse con Castilla.<br>El arque\u00f3logo revis\u00f3 el segundo legajo. Fecha: 17 de octubre de 1367.<br>Apenas un mes despu\u00e9s.<br>En otra notar\u00eda, Hugo de Cardona revend\u00eda el se\u00f1or\u00edo. El comprador: Blasco<br>Fern\u00e1ndez de Heredia.<br>El arque\u00f3logo sonri\u00f3. No fue una venta; fue una mudanza orquestada.<br>El verdadero comprador, el Gran Maestre Juan Fern\u00e1ndez de Heredia, no pod\u00eda<br>poseer tierras. Pero su hermano Blasco s\u00ed.<br>La Guerra de los Dos Pedros hab\u00eda terminado. La traici\u00f3n de los J\u00e9rica fue<br>borrada, la breve posesi\u00f3n de los Cardona fue un puente, y la era de los Heredia<br>comenz\u00f3. Todo en treinta d\u00edas. Los pergaminos eran el rastro arqueol\u00f3gico de la<br>jugada maestra.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las Piedras que Hablan: El Eco de Gaud\u00ed en Mora de Rubielos<\/strong> (Toni Monleon)<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1o 2124. Castillo de Mora de Rubielos.<br>La Dra. Valer ajust\u00f3 su esc\u00e1ner de resonancia sobre el pelda\u00f1o treinta y cinco<br>de la escalera de caracol. El dispositivo emiti\u00f3 un zumbido disonante.<br>\u2014No cuadra con el registro arqueol\u00f3gico del siglo XX \u2014se\u00f1al\u00f3 su asistente,<br>proyectando un holograma del informe de Almagro Gorbea de 1975\u2014. Aqu\u00ed dice<br>claramente: \u00abEscasos signos lapidarios\u00bb. Apenas dos marcas documentadas. Sin<br>embargo, el LIDAR nos devuelve treinta y cinco glifos perfectos. Una saturaci\u00f3n<br>semi\u00f3tica imposible para una fortaleza militar del XIV.<br>Valer acarici\u00f3 la rugosidad de la \u00abEstrella de Ocho Puntas\u00bb grabada en la piedra.<br>No era erosi\u00f3n medieval; la p\u00e1tina microsc\u00f3pica delataba una intervenci\u00f3n<br>posterior, situada en la turbulenta d\u00e9cada de 1930.<br>\u2014Esto no es un error de registro, es una conversaci\u00f3n \u2014murmur\u00f3 Valer\u2014. Es<br>Jeroni Martorell, el arquitecto conservador. Sabemos que intervino aqu\u00ed en 1934,<br>pero ignor\u00e1bamos su intenci\u00f3n.<br>Valer se\u00f1al\u00f3 la marca de la \u00abLlave\u00bb.<br>\u2014Martorell era \u00edntimo de Antoni Gaud\u00ed. Compart\u00edan esa obsesi\u00f3n por el lenguaje<br>oculto de la piedra. Mi teor\u00eda es que, al consolidar esta escalera, encontr\u00f3 un<br>lienzo vac\u00edo y, pose\u00eddo por el esp\u00edritu de su maestro, tall\u00f3 lo que faltaba.<br>\u2014\u00bfLlen\u00f3 la escalera de s\u00edmbolos mas\u00f3nicos modernos?<br>\u2014Sugiero que Martorell y Gaud\u00ed juegan con nosotros desde el pasado.<br>Convirtieron una restauraci\u00f3n funcional en un relicario de su amistad. No<br>buscaban enga\u00f1ar a los Fern\u00e1ndez de Heredia, sino gui\u00f1arnos el ojo a nosotros.<br>No son marcas de cantero; son cartas de amor a la geometr\u00eda sagrada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Arqueog\u00e9nesis<\/strong> (Borja Ans\u00f3)<\/p>\n\n\n\n<p>Amanecer. Roc\u00edo. Quietud. Cuervo. Graznido. \u00c9quidos. Estremecimiento.<br>Tambores de guerra. Gritos. Espada de antenas. Mazas. Llantos. Flechas.<br>Sangre. Humo. Fuego. Destrucci\u00f3n. Muerte. Huida. Grupo. Diezmados. Hambre.<br>Aflicci\u00f3n. Ancianos. Consejo. Escasez. Aridez. Inhospitalario. Camino. Polvo.<br>Sed. Ritual. Purificaci\u00f3n. Magia. Polaris. Hierba. Bayas. Valle. R\u00edo. Foz. Abrigo.<br>Monta\u00f1a. Ritual. Unidad. Proyecci\u00f3n. Pigmentos. Paredes. C\u00e9rvidos. Jabal\u00edes.<br>Cacer\u00eda. Abundancia. Mineral. S\u00edlex. Hueso. Hachas. Pu\u00f1ales. Puntas de flecha.<br>Comienzo.<br>Anciana. Visi\u00f3n. Luna. Lobo. Ceremonia. Cuchillo. Cerro. Asentamiento. Fest\u00edn.<br>Labor. Barro. Paja. Adobe. Horno. Le\u00f1a. Construcciones. Poblado. Murallas.<br>Cer\u00e1mica incisa. Cuencos. Ollas. Urnas. Tulipas. Consejo. Natalidad. Trigo.<br>Espelta. Habas. Lentejas. Exploraci\u00f3n. Calcopirita. Intercambios. Comercio.<br>Casiterita. Aleaci\u00f3n. Cobre. Esta\u00f1o. Horno. Bronce. Daga. Brazaletes. Anillos.<br>Broches. Bonanza. Prosperidad. Lino. Ortiga. Lana. Rueca. T\u00fanicas. Capas.<br>Faldas.<br>Aullido. \u00d3bito. Anciana. Abatimiento. Grupo. Ceremonia. Ritual. Extramuros.<br>Fosa. Ajuar. Tinajas. Diadema. Daga. Anillo. Tierra. Piedras. T\u00famulo. Estela.<br>Dudas. Desautoridad. Divisi\u00f3n. Rivalidad. Pugna. Expulsi\u00f3n. Fragmentaci\u00f3n.<br>Debilidad. Escasez. Anarqu\u00eda. Destrucci\u00f3n. Muerte. Abandono.<br>Silencio.<br>Sol. Tormentas. Vientos. Hojarasca. Lluvias. Nieves. Barro. Brotes. Verdor.<br>Silencio.<br>Derrumbamientos. Escombros. Adobes. Ruinas. Espinos. Zarzas.<br>Silencio.<br>Sol. Tormentas. Vientos. Hojarasca. Lluvias. Nieves. Barro. Brotes. Verdor.<br>Silencio.<br>Erosi\u00f3n. Maleza. Cardo. Hueso. Sedimento.<br>E\u00f3n.<br>Balidos. Esquilas. Mast\u00edn. Pastor. Zurr\u00f3n. Bord\u00f3n. Piedra. Jadico. Estela.<br>Inscripci\u00f3n.<br>Alba. Todoterreno. Prospecci\u00f3n. Murmullos. Restos cer\u00e1micos. Cordeles.<br>Clavijas. Cintas m\u00e9tricas. GPS. Teodolitos. Plano. L\u00e1piz. Pala. Paleta. Esp\u00e1tula.<br>Pincel. Cepillo. Criba. Laboriosidad. Tierra. Cantos. Fosa. Cer\u00e1mica. Cr\u00e1neo.<br>Huesos. Daga. Diadema. Anillo. Fotograf\u00eda. Etiqueta.<br>Cajas. Viaje. Laboratorio. Investigaci\u00f3n. Polvo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cajas. Cami\u00f3n. Museo. Cristal. Luz. Vitrina. Flash. Daga. Diadema. Anillo. Ajuar.<br>Visitante. Resurrecci\u00f3n. Anciana. Arqueog\u00e9nesis.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL BOLSO<\/strong> (Sof\u00eda Segu\u00ed)<\/p>\n\n\n\n<p>Tomasa y yo nos conocimos hace unos a\u00f1os. Recuerdo su rostro limpio, sonrisa amplia y el bolso fuertemente agarrado entre las manos. Nadie pod\u00eda prever que su historia y la m\u00eda iban a entretejerse fuera del tiempo.<br>En nuestro encuentro imagin\u00e9 el desconcierto que deb\u00eda provocarle hallarse en aquel agujero hostil donde las balas atraviesan el olvido. Me pregunt\u00e9 qu\u00e9 sucesi\u00f3n de hechos la llev\u00f3 hasta ese espacio que ambas compartimos. La acompa\u00f1aban tres hombres. Eran altos, ella en cambio, se ve\u00eda menuda y fr\u00e1gil. Desgastada. Cansada, supuse. No daba la impresi\u00f3n de resultar una amenaza; pero, por alg\u00fan motivo lo fue. O tal vez no. Quiz\u00e1s nunca hubo raz\u00f3n. La sinraz\u00f3n que lleva a los injustos de hoy a permitir que la memoria habite silenciosa las cunetas.<br>Nos llevamos a uno de sus compa\u00f1eros: su familia esperaba. Me desped\u00ed de Tomasa, a ella nadie la buscaba. Una palada, otra, de tierra. Tierra fr\u00eda y h\u00fameda de un oto\u00f1o que llegaba a su fin. Y sus huesos desnudos, los restos del bolso a\u00fan entre sus manos, todo, se cubri\u00f3 de tierra. La misma tierra que removemos para cerrar heridas. La misma que entierra una dignidad que ninguna democracia deber\u00eda negar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I CONCURSO DE MICRORRELATOS GANADORES 1\u00ba. HUESO (Gema L\u00f3pez) El palet\u00edn, de repente, cambi\u00f3 su melod\u00eda. Hueso. Se miraron sin mirarse. El suelo cedi\u00f3, revelando el contorno de un silencio &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"class_list":["post-1378","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cdl-aragon.es\/capa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1378","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cdl-aragon.es\/capa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/cdl-aragon.es\/capa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cdl-aragon.es\/capa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cdl-aragon.es\/capa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1378"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/cdl-aragon.es\/capa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1378\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1389,"href":"https:\/\/cdl-aragon.es\/capa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1378\/revisions\/1389"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cdl-aragon.es\/capa\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1378"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}